Juan José Irigoyen fue un extraordinario goleador y exitoso director técnico en equipos regionales. Hoy coordina la filial de Río Cuarto de la escuela nacional de entrenadores. Toda una vida con la pelotaJuan José Irigoyen ha sido uno de los futbolistas más destacados que surgieron en nuestra ciudad y que se proyectaron en el plano nacional y también en el sudamericano.
Del JJ, el Yaya o el Topo se puede decir que nació con la pelota en los pies y esa pasión que tiene por el fútbol la sigue llevando adelante, pero en otros planos.
En la continuidad de entrevistas que viene desarrollando PUNTAL con deportistas que, de una y otra manera, siguen vinculados con la disciplina que los apasiona, hoy es el turno de Irigoyen, quien nos contó de sus inicios, de su presente y de lo que lo sigue motivando estar en contacto con la pelota.
- ¿Qué es el fútbol para usted?
- Es una pasión que nació de muy chico, la que fue apoyada por mis padres y la que me permitió desarrollarme como persona en la vida y gracias a ella he cosechado grandes amistades.
- ¿Qué recuerdos tiene de sus comienzos?
- Que jugábamos en la calle con los amigos y más de una vez llamaban a la Policía porque hacíamos ruido a la hora de la siesta.
Luego recuerdo que mis padres me llevaban a Fátima a jugar al Baby. Mi primer equipo fue Maipú.
Después en San Buenaventura, donde iba al colegio, fue lo máximo que me pasó de chico. Integré el primer equipo que viajó fuera del país a jugar. Ahí conocí al Payo Aimar, a Mansilla, a Prieto y a Pitarch.
Para mí el flaco (Pitarch) fue como un hermano porque fuimos juntos al colegio, hicimos el servicio militar juntos y después compartimos equipos.
Después fue la etapa de los grandes campeonatos de las Escuelas Pías.
- ¿Cómo fue el paso del club de barrio a una institución?
- Yo ya de chico iba a ver los entrenamientos que hacía Estudiantes de noche en los que estaban Sissalli, Ticá Rivero y otros tantos buenos que fueron estrellas de Estudiantes, y yo quería imitar lo que hacían esos jugadores.
En Estudiantes jugué en sexta, en cuarta y debuté a los 15 años en Primera. Luego me fui a Roncedo y me fue muy bien. Es más, me quisieron comprar el pase y los dirigentes no me dejaron ir porque junto venía una renovación de jugadores en club. Y ahí aparece el gran equipo que salió campeón en 1971 y que después ganó varios torneos.
Posteriormente me fui a probar a San Lorenzo y quedé y allí comencé mi carrera ya profesional que llegó a su plenitud en Millonarios de Colombia.
- Cuándo vuelve a Río Cuarto, ¿ya tenía en mente ser director técnico?
- Mi vuelta acá fue una casualidad. Fue después de veinte años. Me fui a los 18 y volví a los 38.
Luego de estar como ayudante de campo en Juniors de Barranquilla, y terminado el contrato, me vuelvo a Buenos Aires y de ahí a Río Cuarto a visitar a mis padres porque hacía un año y medio que no los veía.
Voy a ver un partido entre Estudiantes y Toro en Moldes y ahí lo conozco al Gato Kalbertmatten. Me dijo que quería hablar conmigo. Arreglamos y en los tres primeros años ganamos todo.
Después en el año 90 vine a Estudiantes y ganamos el campeonato con 25 fechas invictos y fuimos subcampeones provinciales.
Estoy muy contento con mi etapa como entrenador.
- Hay una tercera etapa en su vida relacionada con el fútbol. La de coordinador de una escuela de directores técnicos, ¿cómo surgió?
- Esto nace de las relaciones que uno hizo a lo largo de la carrera como jugador, de las amistades. Yo estoy muy agradecido a Victorio Nicolás Cocco, que me contactó para que organizara la escuela en Río Cuarto.
Esto es espectacular. Hace catorce años que estamos dictando el curso acá. Hoy hay 376 técnicos recibidos.
- ¿La faz dirigencial no le interesa?
- No. Sí me gustaría ser mánager, pero siempre respetando el trabajo del director técnico. Eso me queda pendiente.
- Ha incursionado también en la política.
- Sí, pero desde la función de ayudar y mejorar la calidad de vida de aquellos que dieron todo por el deporte y que hoy por hoy, por diferentes razones, la están pasando mal.
Me gusta ser el nexo entre ellos y los funcionarios, porque es la manera de poder darles una mano o que tengan un merecido reconocimiento en vida.
Me interesa también los planes que tengan que ver con el fútbol para que se practique en los barrios y así poder contener a los chicos.
FUENTE: (Darío Pablo Palacio) - (http://www.puntal.com.ar) - FOTO: (Internet).-
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