Estudiantes no encontró ante San Martín el rendimiento atildado que le había posibilitado generar muchas situaciones en los partidos anteriores, pero supo defender la ventaja y quedarse con los 3 puntosNi el más optimista hincha de Estudiantes debe haber pensado que el andar del Celeste por esta primera fase iba a ser con la tranquilidad que tuvo en los dos primeros partidos.
Es que más allá del cierre del choque del debut (con los dos penales desperdiciados y la más de media docena de situaciones claras de gol sin concretar), el rendimiento del equipo y la resistencia de sus rivales se habían conjugado para que los riocuartenses por momentos se florearan dentro de la cancha.
Contra San Martín la cosa fue distinta y así como la semana pasada hablábamos de la chapa de candidato, el equipo dejó de lado los rótulos de favorito para ponerse el overol y trabajar un partido que también tuvo el mismo resultado: tres puntos para la causa.
El Chacarero salió a jugar un partido muy inteligente desde lo táctico el domingo en el Antonio Candini, ya que pobló la mitad de la cancha y le puso mucha gente cerca a Andrés Aimar, pero por sobre todas las cosas a los carrileros Maximiliano Comba y Jeremías Flordelmundo.
El desequilibro por los extremos había sido la marca registrada del León en el comienzo de la competencia y por eso Carlos Mazzola se preocupó especialmente porque el ex San Martín de Mackenna y el Mellizo no tuvieran espacios para hacer de las suyas.
El planteo al equipo mendocino le salió casi perfecto, si no fuera por el error de Luis Bonacci en la salida y la jerarquía de Sánchez, quien capitalizó esa situación de la mejor manera y pasó por caja para cobrar el regalito del “uno”.
Cambio de sector de los carrileros, Coria más arriba en la cancha, Aimar pasando del doble cinco a enganche, modificaciones posicionales de Vázquez que no daban resultados.
Adentro Imbesi para reforzar la mitad de cancha; pero le seguían manejando la pelota y a falta de 18 minutos para el final ingresó Foglia para parar la línea de 5 en el fondo y blindar el área de Peralta.
Lejos de ponerse colorado, Vázquez leyó el momento del partido y le puso un candado al resultado.
Queda claro que hay veces en que se puede jugar bien, generar situaciones de gol y terminar los partidos con galera y bastón, pero otras, cuando la mano viene torcida, hay que jugarlo con el corazón en la boca y saber que lo importante termina siendo el resultado.
Contra San Martín este equipo demostró que tiene temple y conceptos tácticos para lo segundo; a lo otro ya lo dejó claro en los primeros dos juegos.
FUENTE: (Tristán Amado) - (http://www.puntal.com.ar) - FOTO: (Marcelo de la Torre/Archivo).-
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