La guerra contra el consumo de sustancias ilícitas tuvo una nueva batalla del otro lado del Río de la Plata con severas sanciones a favor del juego limpio. Siete figuras del ciclismo uruguayo fueron suspendidas cuatro años como castigo por incurrir en doping durante las dos carreras más importantes del calendario de ruta de esta temporada.La Organización Nacional Antidopaje del Uruguay (ONAU) informó oficialmente que se aplicó una suspensión de cuatro años a los ciclistas Víctor Mémoli y Néstor Bares mientras que sus pares Agustín Vidal, José Asconegui, Juan Andrés Ramírez, Alexis Cuello y Franco Mieres no podrán participar en pruebas oficiales durante los próximos tres años y nueve meses.
Si bien los detalles pormenorizados se darán a conocer este viernes al mediodía a través de una rueda de prensa a celebrarse en la ciudad de Montevideo, se explicó que los controles de sangre y orina efectuados tanto en la Vuelta del Uruguay como la Rutas de América constataron que, entre estos siete ciclistas, hubo tres casos de consumo de eritropoyetina (EPO) y cuatro de hormonas anabólicas.
“El ciclismo tiene una crísis profunda, desgraciadamente existe una situación muy grave de dopaje”, se sinceró Fernando Cáceres, Director Ncional de Deporte, en alusión al análisis de las muestras extraídas en diferentes carreras de Uruguay donde, desde hace tres temporadas, empezó a detectarse la ingesta de EPO que se trata de contrarrestar con sanciones severas como las que ahora se aplicaron contra reconocidos integrantes de equipos chárruas e incluso un integrante de la selección de ese país como Víctor Mémoli, quien no podrá subirse a la bicicleta durante las próximas cuatro temporadas. Surgida como una alternativa para paliar enfermedades renales o tumores cancerígenos, la EPO es un estimulante sanguíneo adoptado por deportistas de todas las disciplinas porque demora la aparición de fatiga al incrementar la concentración de glóbulos rojos para que los músculos reciban más oxígeno con la misma cantidad de sangre.
Los estudios médicos comprobaron que produce efectos colaterales como trombosis, obstrucción de arterias coronaria, accidentes cerebrovasculares e hipertensión que la llevaron a ser considerada como ilícita por parte de las autoridades internacionales.
Orgullo del deporte sudamericano, el ciclismo de Uruguay no atraviesa su mejor momento deportivo como quedó reflejado en Río 2016 donde no tuvo representantes. La última medalla olímpica uruguaya la ganó el ciclista Milton Wynants al coronarse subcampeón en la prueba por puntos en el velódromo australiano de Sydney 2000.
FUENTE: (http://www.eldepornauta.com.ar).-
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