Continuidad. En la victoria 1-0 de Belgrano ante Vélez, el entrenador del Pirata cumplió 150 partidos consecutivos dirigiendo al club de Alberdi. Los hinchas le regalaron un prolongado aplauso.-Por Gustavo Aro:
La voz del estadio mencionó uno por uno a los titulares de Belgrano minutos antes del partido que el Celeste le ganó 1-0 a Vélez. “Con el 1, Juan Carlos Olave; con el...”, así hasta terminar con Julio Furch.
El locutor hizo una pausa, un segundo, dos segundos, no más y agregó: “Es DT del equipo, Ricardo Zielinski”. Aplausos de los tres costados del Kempes. Aplausos... muchos aplausos. No era para menos, “el Ruso” cumplía 150 partidos al frente del plantel y era un momento para tributarle el mayor de los respetos, no sólo por su permanencia en el cargo, sino por su personalidad, alejada del ruido mediático que suele aturdir a los entrenadores del fútbol argentino.
El mismo que recibió Zielinski de parte de la hinchada y la plaqueta que le entregó la dirigencia simbolizan una unión inconmensurable en tiempos de entrenadores fugaces, de cargos fusible que saltan en la primera racha de resultados adversos. No es este el caso. Belgrano y Zielinski lograron construir una relación adulta, donde ambos anteponen los intereses del club a vedetismos narcisistas. Y ayer, esa relación sumó un nuevo eslabón: 150 partidos que se festejaron de la mejor manera, con un claro triunfo ante Vélez, como para agigantar aún más la figura del entrenador.
A veces criticado, a veces idolatrado. Criticado cuando las cosas no salen como él las planifica y los nubarrones amenazan con instalarse en Alberdi. Idolatrado cuando uno repasa rápidamente lo que hizo Belgrano en los últimos años, comenzando por el histórico ascenso que dejó como daño colateral el descenso de River, pasando por la clasificación a la Copa Sudamericana y terminando con esta permanencia en la máxima categoría, que por el momento nada parece amanezarla.-
El entrenador se ganó el respeto de propios y extraños. Acaso, cuántas veces hemos escuchado a jugadores y entrenadores rivales diciendo que 'Belgrano es difícil', 'Belgrano sabe a qué juega', 'Belgrano se conoce de memoria'. Eso se llama respeto y no frase de ocasión.-
Zielinski es mezquino; Zielinski no es ambicioso; Zielinski es un estudioso; Zielinski esto; Zielinski lo otro. Cualquiera fuera el casillero en el que se lo coloque, lo cierto es que el entrenador se ganó el respeto de propios y extraños. Acaso, cuántas veces hemos escuchado a jugadores y entrenadores rivales diciendo que “Belgrano es difícil”, “Belgrano sabe a qué juega”, “Belgrano se conoce de memoria”. Eso se llama respeto y no frase de ocasión. Respeto ganado por derecho propio.
Hoy, en un fútbol argentino cada vez más visceral y exitista, que un entrenador permanezca 150 partidos (tres años y siete meses) consecutivos dirigiendo al mismo equipo es una anormalidad. Es una rareza que merece ser destacada y celebrada, aunque todos sepamos que algún día se terminará.
Mientras, lo mejor será disfrutar el presente, con sus vaivenes, con sus altibajos, con los nervios a flor de piel, mientras la cancha devuelve un equipo de mil caras que escribe su propia historia.-
FUENTE: (http://mundod.lavoz.com.ar) - FOTO: (Facundo Luque).-
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